Investigadores de Estados Unidos combinan inteligencia artificial, monitoreo satelital y nuevas prácticas agronómicas para combatir la contaminación por aflatoxinas, una de las principales amenazas para la producción de maíz.
Un hongo microscópico puede convertirse en un problema millonario para los productores de maíz. Se trata de Aspergillus flavus, un organismo que encuentra condiciones ideales para desarrollarse durante períodos de sequía seguidos por lluvias intensas, especialmente cuando los granos presentan fisuras o daños.
El riesgo no es menor. Al colonizar los granos, este hongo produce aflatoxinas, compuestos tóxicos capaces de afectar la salud humana y animal, además de generar importantes pérdidas económicas por la imposibilidad de comercializar la producción contaminada.
Frente a este desafío, científicos del Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (ARS-USDA), junto con universidades y centros de investigación, están trabajando en nuevas herramientas para anticipar y reducir la propagación del problema.

Tecnología para detectar el riesgo antes de que aparezca
Uno de los desarrollos más prometedores es la creación de paneles digitales gratuitos destinados a productores y técnicos de extensión. Estas plataformas utilizarán información geoespacial de la NASA, datos climáticos y características de los suelos para identificar zonas con mayor probabilidad de contaminación por hongos.
El objetivo es ofrecer alertas tempranas que permitan tomar decisiones de manejo antes de que el problema se transforme en pérdidas productivas.
Además, los investigadores están estudiando cómo se desplazan las esporas de los hongos a través del viento. Para ello, utilizan trampas de captura y análisis de ADN que permiten determinar la presencia y concentración de patógenos en distintas regiones agrícolas.
Según el equipo científico, el panel para organismos de extensión podría estar disponible en 2027, mientras que una versión abierta al público se proyecta para 2028.
Inteligencia artificial y manejo del suelo
La investigación también incorpora herramientas de aprendizaje automático para evaluar distintas estrategias de manejo capaces de reducir la presencia de Aspergillus flavus en los lotes.
Entre los resultados más destacados aparece una práctica simple: la aplicación de piedra caliza molida antes de la siembra. Los ensayos mostraron que esta intervención contribuyó a disminuir la contaminación por aflatoxinas y, al mismo tiempo, mejorar los rendimientos del cultivo.
Una amenaza en expansión
El problema es particularmente relevante en el sur de Estados Unidos, donde la combinación de altas temperaturas, sequías y tormentas favorece el desarrollo del hongo. Sin embargo, los investigadores también observan la expansión de otros patógenos, como especies del género Fusarium, que históricamente predominaban en regiones más frías y hoy avanzan hacia nuevas zonas productivas.
La combinación de monitoreo ambiental, análisis predictivo e inteligencia artificial busca transformar el manejo sanitario del maíz, permitiendo actuar de manera preventiva y reducir tanto los riesgos productivos como las pérdidas económicas asociadas a la contaminación por micotoxinas.
Fuente: Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA-ARS).


