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La «tricomoniasis genital» una enfermedad de trasmisión sexual que ataca al hato bovino

Si bien existen algunas vacunas comerciales, estas solo reducen el impacto de la tricomoniasis, pero no garantizan su erradicación

Sin el conocimiento adecuado, las enfermedades de transmisión sexual en bovinos pueden ocasionar pérdida de animales. Los diagnósticos de manera temprana y la vacunación pueden evitar que estas infecciones se propaguen en el hato. Enfermedades como la tricomaniasis genital en toros pueden ocasionar infertilidad entre los bovinos, generando pérdidas económicas para los ganaderos.

Agronegocios conversó con Germán Cantón, responsable del Servicio de Diagnóstico Veterinario de la Estación Experimental Agropecuaria de Argentina, sobre las particularidades de esta infección y cómo prevenirla.

«Existen algunas enfermedades que son infecciosas y otras que se pueden producir por lesiones en el pene o glande del toro», explicó Cantón.

La tricomoniasis, en particular, es producida por un parásito protozoo, Tritrichomonas fetus (Tf). Provoca infertilidad en las vacas, que puede durar entre 90 y 120 días aproximadamente.

«El reservorio de la tricomoniasis es el toro, este contagia a la vaca durante la monta. La enfermedad no presenta signos clínicos pero afecta la producción del hato, se genera una vaginitis que impide que la vaca se preñe». En una vaca infectada el parásito puede causar un daño considerable al trofoblasto provocando la muerte del embrión y su posterior resorción.

Hay que mencionar que la transmisión también puede ocurrir por la inseminación artificial e incluso podría ocurrir en menor medida al usar el mismo guante al examinar a varias vacas por vía vaginal. El experto explica que esta infección puede generar una reducción en el porcentaje de preñez, o bien puede que las vacas lleguen sí al parto, pero hacia el final de la etapa de servicio del animal. «Las vacas se limpian más rápido de la enfermedad. El toro en cambio, podría tenerla de por vida».

Para las vacas se pueden aplicar lavados uterinos con estreptomicina diluida en solución salina fisiológica, o bien dar un descanso sexual por 2 ó 3 ciclos estrales, ó 90 días, tiempo en el cual la mayoría de las vacas eliminan naturalmente al parásito.

Como prevención se recomienda trabajar en la detección de la enfermedad en el hato para retirar a los toros infectados. «Si bien existen algunas vacunas comerciales, estas solo reducen el impacto, pero no garantizan su erradicación».

Por Juliana Trujillo Velásquez

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